Melaito

Aguacero casimbero

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La tarde estaba tan espesa de lluvia y de nublados que podía cortarse un pedazo de oscuridad y regalársela a un cocuyo dormido. Se sentía un calor terrible saliendo del sudor de las cáscaras. Los pájaros miraban al cielo mientras cantaban a coro: «Dame un traguito ahora, que la sequía es de ampanga». Al rato cayó la primera gotica. Más tarde se desprendió un desparramo de agua que los surcos de dos meses abiertos comenzaron a escupir polvo herrumbroso, y ahí mismo las semillas que fueron fósiles se hicieron árboles, y las flores, frutos a la velocidad de cuatro cascos con el miedo prendido al rabo.

La última vez que llovió en La Casimba había ido al recuerdo de los ancianos, quienes lo narraban con nostalgia a parientes y vecinos. La gente más joven no conocía el agua, aunque sí el aguardiente con el cual se bañaban por dentro.

A la hora de las comidas —muy pocas, por cierto—, cada cual se repartía la sed por ser lo único que sobraba.

Los patos nadaban en la nada, por lo que con el tiempo dejaron de ser aves palmípedas.

En los pozos que una vez fueron de agua sonaban las piedras en busca de intersticios húmedos.

Las nubes hacían cola para el reparto de la primavera.

Pero la primavera comenzó a evocarse ella misma.

El ganado muerto volvió a morirse al chuparse sus huesos.

Los ríos se colgaban por sí solos para secarse al sol.

Las lágrimas de la gente salían hechas polvo.

Y las moléculas de hidrógeno y oxígeno andaban sueltas por la libre con el febril anhelo de unirse alguna vez.

Mas, al fin sucedió que vino el primer aguacero luego de tanto tiempo. Solo los abuelos salieron de su casa llenos de alegría bajo la lluvia bienhechora. Sin embargo, como era tanto el calor acumulado en sus viejos cuerpos, el agua crepitaba en el pellejo de cada uno y volvía a evaporarse.

Y como decíamos que los lugareños más jóvenes no conocían el agua, el espanto se encaramó en ellos para darles rienda suelta a los calcañales en una carrera que todavía anda por ahí con los sudores delante y los corredores detrás.