—Las personas que padecen de insomnio son muy despiertas.
—Con los precios de las barberías, a cualquiera le dejan el bolsillo pelado.
—Cuando un humorista actúa en el cine Camilo Cienfuegos, la gente se deshidrata de la risa.
—Cuando uno amanece con el cuerpo cortado, debe echarse desodorante.
—Aquel hombre tenía la corazonada de que su hijo sería cardiólogo.
—Muchas personas van a la wifi para desconectar.
—La diferencia que existe entre un pollo y un cuadrito de pollo es sustancial.
—Aquel leñador se jubiló porque estaba hecho leña.
—A ningún pescador se le ocurriría pescar con las redes sociales.
—La ciudad más adinerada de Argentina debe ser La Plata.
—Lo importante no es que la sangre llegue al río, sino al banco.
—¿A qué cirujano no le gustaría hacer una operación bancaria?
—Aquel pitcher era tan escrupuloso que no permitía carreras sucias.
—Hoy en día todos los tríos no son musicales.
—Aquella mosca no podía ni oler el dulce… ¡era diabética!
—¿Qué le dijo el helado de fábrica al criollo? ¡Estás muy particular!
—En el podio de premiaciones no todo lo que brilla es oro.
—De un bar, pocos salen bien parados.
—Las buenas costureras siempre andan al hilo.
—El colmo de un cardiólogo es convocar a un paro.
—Los nuevos precios de tracción animal son pa’ caballo.
—Aquella meteoróloga tenía tremenda onda tropical.
—Aquel ganado no tenía un pelo de bovino.
—En una terminal de ómnibus la lista de espera viene siendo un «pasaje a lo desconocido».
—En verano cuando uno entra a Cadeca el cambio también es climático.
—Aquel vestido de dormir era un sueño.
—Cuando un sepulturero fuma mucho está cavando su propia tumba.
—En el dominó a nadie le dan «pollona» por «pesca’o».