Dice Pastor que él tenía
una yunta de novillos
que nunca perdían el brillo
trabajando noche y día.
Aró tres caballerías
tan solo en una jornada,
las dejó casi sembradas
y pasó grada a una hectárea
y en Unidad Proletaria
no se hablaba de más nada.
Y si grande fue la hazaña,
sigue contando Pastor,
una vez ganó a un tractor
en un aporque de caña,
casi un buey se le enmaraña,
pues con cuatro pipas de agua
resbaló con una yagua
en la loma del batey
y tuvo que ir con el buey
a un veterinario en Sagua.
Cierta vez el tren quedó
descarrilado en la vía
y en eso Pastor venía
y con un buey lo sacó.
Otra mañana salió
y había un Vikingo atascado
y lo amarró del arado
y cuando la yunta haló
la defensa le arrancó,
pero salió disparado.
Dice Pastor que «Canario»
usaba un yugo de güira
que era famoso en Palmira
y único en el vecindario.
«Camarón» que era del diablo
laboreó de la faena,
pero un día haló la cadena,
y fue tan grande el tirón
que le partió el narigón
a su socio «Cartagena».