Todos los domingos por la mañana voy al mercado Los Pilongos en busca de mi pedacito de carne. Llego a la taquilla de entrada con mi peso en la mano, y ni siquiera encuentro paticas de cerdo.
Lo cierto es que no sé lo que sucede con la oferta de cárnicos en la referida feria. Si la situación continúa manteniéndose de la misma manera, vamos a tener que declarar todos los domingos feriados para los puercos.
Según me cuentan, el aceite sigue perdido en las tiendas por divisa. Hace unos días sacaron un poco, y duró lo que un merengue en la puerta de un colegio. Entonces, si uno quiere engrasarse por dentro hay que estar «fritos».
Lo otro que veo y dejo son las frazadas de piso. No la encontramos por ninguna parte, pero ante tal carencia buscamos la solución de un pulóver viejo. A fin de cuentas, yo digo que lo viejo también puede ser útil.